Un ajuste que afecta a millones
El 1 de noviembre de 2026, millones de estadounidenses se prepararán para atrasar sus relojes una hora, marcando el fin del horario de verano. Este cambio, que ocurrirá a las 2:00 a.m., permitirá que los relojes retrocedan a la 1:00 a.m., ofreciendo así una hora adicional durante la madrugada. Sin embargo, este ajuste no solo es un simple cambio de hora; también implica una serie de consideraciones logísticas y sociales para quienes viven y trabajan en diferentes zonas horarias.
Aproximadamente 48 estados en EE.UU. adoptan esta modificación, aunque hay excepciones notables como Hawái y gran parte de Arizona, donde el horario estándar se mantiene durante todo el año. Para aquellos que viajan o coordinan actividades entre estados, es crucial estar al tanto de qué regiones participarán en este ajuste.
Cada zona horaria realizará el cambio simultáneamente a las 2:00 a.m.. Esto significa que desde la costa este hasta la costa oeste, los relojes retrocederán al mismo tiempo, creando un día excepcionalmente largo para quienes experimenten este fenómeno. En términos prácticos, esto resulta en un domingo con 25 horas para aquellos que observan el horario de verano.
A pesar del amplio alcance del cambio horario, algunos estados tienen particularidades interesantes. Por ejemplo, mientras que la mayoría de Florida cambia su hora, ciertas áreas pueden no hacerlo debido a su ubicación geográfica específica. Además, dentro del territorio navajo en Arizona sí se observa el horario de verano, lo cual puede causar confusiones entre comunidades cercanas.
No todos los dispositivos están diseñados para adaptarse automáticamente al nuevo horario. La mayoría de los teléfonos inteligentes y computadoras ajustarán la hora sin intervención humana; sin embargo, relojes tradicionales y otros dispositivos más antiguos requerirán ajustes manuales. Se recomienda atrasar estos dispositivos antes de dormir la noche anterior para evitar inconvenientes al despertar.
A pesar del debate sobre si eliminar o no el cambio estacional por completo —una propuesta conocida como Sunshine Protection Act— aún no ha sido aprobada por completo en el Congreso estadounidense. Por lo tanto, el calendario actual seguirá vigente hasta nuevo aviso: con el próximo ajuste programado para marzo de 2027.


