Una alianza innovadora para el desarrollo social
En un esfuerzo sin precedentes, las fundaciones de Sporting Cristal y Chivas de Guadalajara han unido fuerzas para lanzar el programa “Pásala”, que busca cambiar la vida de 180 menores en la comunidad de Cantagallo, ubicada en el Rímac. Este proyecto, que comenzó en septiembre del año pasado, utiliza el fútbol como herramienta clave para fomentar el desarrollo integral de niños y adolescentes entre 6 y 17 años.
El director ejecutivo de la Fundación Semillero de Campeones, Juan Carlos Velarde, destacó que este programa es único en su tipo dentro del contexto peruano, ya que involucra a dos clubes importantes trabajando juntos. “Pásala es un modelo que no solo se enfoca en los niños, sino también incluye a sus familias y educadores”, explicó Velarde. La iniciativa ha comenzado con 86 participantes y tiene como objetivo alcanzar entre 100 y 180 menores durante su primer año.
A través de tres ejes fundamentales —actividades sociodeportivas, una escuela para padres y cuidadores, y una “Escuela DT” para formar líderes locales— el programa busca ofrecer alternativas a jóvenes expuestos a situaciones adversas como la delincuencia o la deserción escolar. “Queremos enseñarles que pueden superar sus circunstancias mediante herramientas adecuadas”, afirmó Velarde.
La idea detrás de esta colaboración surgió cuando Ana Karina Vázquez, directora operativa de la Fundación Jorge Vergara, propuso investigar modelos exitosos alrededor del mundo. Al observar programas similares implementados por clubes europeos como Barcelona y Real Madrid, decidieron acercarse a Sporting Cristal debido a su enfoque estructurado y resultados comprobados.
Tanto Vázquez como Velarde coincidieron en que este tipo de intervenciones deben ser sostenibles. “No queremos ser un acompañamiento asistencialista; buscamos empoderar a las comunidades para que puedan continuar con estos programas incluso después de nuestra partida”, enfatizó Vázquez. La duración ideal del programa se estima entre uno y tres años por comunidad, dependiendo siempre del compromiso local.
A medida que avanza el programa Pásala, ambos directores expresaron su confianza en que los participantes podrán vislumbrar nuevas realidades gracias al apoyo recibido. “Si logramos impactar positivamente a estos 180 niños durante un año, estaremos contribuyendo significativamente al cambio social”, concluyó Vázquez.


