Un fenómeno recurrente en la política peruana
Las elecciones del 12 de abril de 2026 están marcadas por un fenómeno que ha generado controversia y debate: el transfuguismo electoral. Con más de 8,300 candidatos compitiendo por los 190 asientos del nuevo Congreso bicameral, se ha revelado que aproximadamente uno de cada cuatro postulantes ha cambiado de partido político en su trayectoria. Este comportamiento plantea interrogantes sobre la lealtad y la ideología detrás de las candidaturas.
De acuerdo con un análisis reciente, los partidos con mayor porcentaje de candidatos que han cambiado de camiseta son Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú, y Renovación Popular, donde hasta el 43% de sus aspirantes han postulado anteriormente con diferentes organizaciones. En contraste, el partido FREPAP se destaca como el menos afectado por este fenómeno, con solo un 4% de tránsfugas.
Mauricio Zavaleta, politólogo de la Universidad de Pittsburgh, explica que en un sistema partidario débil como el peruano, los partidos son percibidos más como vehículos electorales que como entidades ideológicas. “Los políticos buscan adaptarse a las circunstancias electorales”, señala Zavaleta. Esta flexibilidad puede ser vista tanto como una estrategia necesaria para sobrevivir políticamente como una falta de compromiso hacia principios partidarios.
No solo los cambios entre partidos son notables; también se ha observado un incremento en las afiliaciones tardías a diversas agrupaciones políticas. Partidos como Pais para Todos, Fe en el Perú, y otros han inscrito a numerosos candidatos justo antes del cierre del plazo establecido por el Jurado Nacional de Elecciones. Esto sugiere una estrategia deliberada para maximizar las oportunidades electorales sin considerar necesariamente la lealtad a largo plazo.
A medida que se acerca la fecha electoral, surge otra pregunta: ¿son estos candidatos verdaderos representantes del electorado o simplemente oportunistas? Algunos postulantes han intentado múltiples veces sin éxito; Fermín Mestas, por ejemplo, competirá por duodécima vez sin haber logrado aún una victoria. Este tipo de trayectoria plantea dudas sobre la efectividad y autenticidad del compromiso político.
A medida que se desarrollan estas elecciones, es crucial reflexionar sobre lo que significa realmente ser parte del sistema político peruano. La dinámica actual parece favorecer a aquellos dispuestos a cambiar su lealtad según convenga, lo cual podría tener repercusiones significativas en la confianza pública hacia las instituciones democráticas.


