Un gesto cargado de significado
En un acto que resonó profundamente en la memoria colectiva de Colombia, el presidente saliente Gustavo Petro entregó un sombrero emblemático a la senadora María José Pizarro, hija del fallecido líder guerrillero Carlos Pizarro. Este gesto se llevó a cabo durante su último discurso como mandatario, en el populoso sector de Ciudad Bolívar, Bogotá, y fue presentado como un símbolo de paz en un país marcado por décadas de conflicto.
El sombrero perteneció a Carlos Pizarro, quien fue una figura clave en el Movimiento 19 de Abril (M-19). En su discurso, Petro enfatizó que este accesorio no solo es un objeto personal, sino que representa un legado histórico. “Este sombrero ha sido calumniado por alguna prensa tradicional de la mentira”, afirmó el presidente, subrayando la importancia de reconocer su verdadero significado.
Petro recordó que el sombrero fue adquirido por Pizarro para firmar la paz definitiva entre el M-19 y el Estado colombiano en marzo de 1990. “Nunca fue usado en actos violentos”, aseguró, destacando su papel como símbolo del anhelo por una Colombia pacífica.
Durante su intervención, Gustavo Petro también hizo referencia al trágico asesinato de Carlos Pizarro ocurrido en abril de 1990. Este evento marcó un hito doloroso en la historia reciente del país y dejó una huella imborrable en quienes lucharon por la paz. El mandatario reveló que el sombrero fue recuperado por sus escoltas tras este crimen brutal.
A medida que se acerca el cambio gubernamental previsto para el 7 de agosto con la llegada del presidente electo Abelardo de la Espriella, Petro expresó su preocupación sobre cómo se preservará este legado. “He preferido devolver este sombrero al pueblo y a la paz”, comentó, refiriéndose a los desafíos que podría enfrentar la política de reconciliación bajo una nueva administración.
Petro confió en que María José Pizarro y su familia custodiarán este símbolo hasta que se logre restablecer plenamente los ideales democráticos y pacifistas en Colombia. El sombrero estuvo exhibido durante años en la Casa de Nariño antes de ser declarado Patrimonio Cultural de la Nación.
A través de esta emotiva ceremonia, Gustavo Petro no solo cerró un capítulo como presidente; también reafirmó su compromiso con los valores fundamentales del diálogo y la reconciliación. La entrega del sombrero es más que un acto simbólico; es una invitación a todos los colombianos a recordar las lecciones del pasado mientras miran hacia un futuro donde prevalezca la paz.


