Un nuevo panorama electoral en las zonas mineras
Las elecciones de 2026 se perfilan como un momento crucial para la política peruana, especialmente en los distritos productores de oro y cobre. El candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, ha comenzado a establecer conexiones con líderes de la Confederación Nacional de Pequeña Minería y Minería Artesanal del Perú (Confemin), lo que podría ser un factor determinante para su campaña.
Según datos revisados por la Unidad de Periodismo de Datos (ECData), Juntos por el Perú ha mostrado un desempeño notable en las principales zonas mineras. En la primera vuelta, Sánchez logró imponerse en 13 de los 20 distritos más productivos, una cifra que refleja una ligera mejora respecto a los resultados obtenidos por Pedro Castillo en 2021.
A pesar de este avance, es importante señalar que Sánchez obtuvo menos votos que Castillo en varias circunscripciones clave. Por ejemplo, mientras Castillo ganó seis de las diez localidades con mayor producción aurífera, Sánchez solo logró triunfar en cuatro distritos productivos de cobre.
El contexto social y económico también ha cambiado desde las últimas elecciones. Luis Idme, analista político, destaca que el voto rural ya no se alinea automáticamente con figuras como Castillo; ahora hay una búsqueda más activa por parte del electorado hacia representantes que comprendan sus necesidades específicas. Este cambio podría beneficiar a Sánchez si logra conectar efectivamente con estas comunidades.
A pesar del éxito inicial, Juntos por el Perú enfrenta desafíos significativos. En distritos emblemáticos como San Marcos y Challhuahuacho, donde operan importantes proyectos mineros como Antamina y Las Bambas respectivamente, los resultados fueron inferiores a los alcanzados por Castillo hace cinco años. Esto plantea interrogantes sobre la capacidad de Sánchez para mantener o aumentar su apoyo entre estos votantes clave.
A medida que se desarrollan nuevos proyectos mineros en el país —con inversiones proyectadas superiores a US$18 mil millones hasta 2031— es fundamental entender cómo estas iniciativas impactarán la relación entre las comunidades locales y las grandes empresas mineras. Iván Arenas, especialista en minería e hidrocarburos, señala que aunque la minería formal ha contribuido a reducir la pobreza en algunas áreas, persisten expectativas sobre cómo se gestionará esta relación ante el crecimiento de la minería informal.
A medida que nos acercamos a las elecciones del próximo año, será crucial observar cómo Roberto Sánchez navega estos complejos escenarios electorales. La interacción entre sus propuestas políticas y las realidades económicas locales determinará no solo su éxito electoral sino también su legado dentro del panorama político peruano.


