Una voz renovadora en la ONU
La costarricense Rebeca Grynspan, candidata a la secretaría general de la ONU, ha lanzado un llamado urgente a transformar la organización, que según ella se ha vuelto «conservadora en materia de riesgos». Durante una audiencia ante los Estados miembros, Grynspan expresó su preocupación por el debilitamiento de la confianza en la ONU y cómo esto afecta su capacidad para abordar conflictos actuales.
En sus declaraciones, Grynspan enfatizó que «la paz está amenazada» y que es crucial actuar antes de que los conflictos estallen. Se comprometió a ser una «pacificadora», prometiendo levantar el teléfono y comunicarse con todas las partes involucradas en situaciones de crisis. Su enfoque proactivo incluye proponer hasta diez ideas para resolver cada conflicto, mostrando su disposición a aceptar el fracaso como parte del proceso.
Grynspan subrayó que «la ONU solo fracasa cuando no lo intenta», recordando su experiencia como directora de la UNCTAD, donde facilitó negociaciones clave entre Moscú y Kiev para permitir exportaciones de cereales ucranianos tras la invasión rusa. Esta experiencia resalta su capacidad para mediar en situaciones complejas y su compromiso con soluciones efectivas.
La exvicepresidenta de Costa Rica fue una de las cuatro candidatas que respondieron a un extenso cuestionario durante esta audiencia. Junto a ella, otros aspirantes como Macky Sall, expresidente de Senegal, han planteado visiones diversas sobre el futuro del organismo internacional. Sall también abogó por un papel reinventado del secretario general para recuperar el lugar de la ONU en el escenario global.
A pesar de las críticas hacia algunos candidatos por no incluir referencias claras a los derechos humanos en sus propuestas, Grynspan aseguró que prestará especial atención a este tema si es elegida. Afirmó que «la promoción de los derechos humanos solo puede aportar bienestar», destacando así su compromiso con una agenda inclusiva y humanitaria.
A medida que se acercan las elecciones para elegir al nuevo secretario general, las tensiones geopolíticas continúan aumentando. La actual administración bajo António Guterres, cuyo mandato finaliza en 2026, ha sido criticada por no involucrarse lo suficiente en conflictos críticos como los de Ucrania y Oriente Medio. Este contexto plantea interrogantes sobre cómo será el liderazgo futuro y qué cambios serán necesarios para revitalizar el papel de la ONU.


