Un giro radical en la estrategia militar norcoreana
En un movimiento que ha captado la atención internacional, Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, ha declarado su intención de equipar a la marina del país con armas nucleares. Esta promesa se produce en el contexto de unas maniobras militares que Estados Unidos y sus aliados están llevando a cabo en aguas cercanas a la península coreana.
Durante una ceremonia reciente, Kim enfatizó la necesidad de que los sistemas de combate nuclear sean capaces de operar eficazmente en situaciones de conflicto real. “Debemos asegurar que la operación diversificada y efectiva de nuestros sistemas de combate nuclear estén preparados para una guerra real mediante el desarrollo de nuestra marina en una fuerza con armas nucleares”, afirmó el líder norcoreano, según reportes de la agencia estatal KCNA.
El mandatario también destacó que los nuevos buques destructores deben estar listos para asestar un golpe decisivo contra cualquier enemigo. “Los buques destructores de nueva generación deberán asestar un golpe de represalia contra los enemigos, al tratarse de una fuerza involucrada en el sistema estatal de respuesta nuclear”, añadió Kim durante su discurso.
Este anuncio no solo marca un escalón más en la escalada armamentista norcoreana, sino que también coincide con las maniobras militares conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur, programadas para continuar hasta el viernes. Estas operaciones se desarrollan en aguas internacionales al este y sur de Jeju, una isla surcoreana estratégica.
Acompañando a Kim Jong-un durante esta ceremonia estuvo su hija, Kim Ju-ae, quien es considerada por muchos analistas como su sucesora designada. La presencia pública de Ju-ae ha generado especulaciones sobre el futuro liderazgo del país y cómo podría influir en las políticas nucleares norcoreanas.
A pesar del enfoque diplomático que intentó establecer el expresidente Donald Trump al reducir ejercicios militares previos con Corea del Sur, las tensiones han resurgido con fuerza. Las maniobras actuales han sido vistas por Pyongyang como provocaciones directas, lo que ha llevado a Kim a reafirmar su compromiso con el fortalecimiento militar.


