Un inicio positivo para Wall Street
Este viernes, Wall Street comenzó la jornada con un notable optimismo, reflejado en el aumento del Dow Jones de Industriales, que subió un 0,84% en sus primeras horas de operación. Este repunte se produce en medio de tensiones geopolíticas y cambios en las políticas energéticas de Estados Unidos.
La situación actual en Medio Oriente ha captado la atención de los inversores. Recientemente, el gobierno estadounidense anunció que Irán no cuenta con la capacidad aérea necesaria para defenderse ante los ataques aéreos conjuntos de EE.UU. e Israel. Esta declaración ha generado un clima de incertidumbre sobre el futuro del suministro energético mundial.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, el precio del crudo intermedio de Texas (WTI) ha experimentado una caída significativa. Este viernes, el WTI descendió un 2,45%, alcanzando los 93,38 dólares por barril. Esta baja se atribuye a la decisión de EE.UU. de permitir a varios países adquirir crudo ruso sancionado que ya estaba en alta mar, como parte de sus esfuerzos por mitigar una posible crisis energética.
A las 9:40 hora local (13:40 GMT), los contratos futuros del WTI para entrega en abril mostraban una disminución adicional de 2,35 dólares respecto al cierre anterior. Los analistas están observando atentamente cómo estas decisiones políticas afectarán no solo al mercado petrolero sino también a la economía global.
A pesar del contexto internacional complicado, el Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense creció un 0,2% durante el cuarto trimestre de 2025 comparado con el tercero. Sin embargo, este crecimiento es menor al esperado y refleja un ritmo anualizado del 0,7%. En este entorno mixto, las acciones corporativas también han mostrado movimientos variados; por ejemplo, las acciones de Micron Technology aumentaron alrededor del 5%, mientras que Boeing vio un incremento del 1,6%. Por otro lado, Adobe sufrió una caída del 5,1% tras anunciar que su CEO planea renunciar.
En medio de esta agitación económica y política, Mojtaba Jameneí, nuevo líder supremo iraní, ha ordenado mantener cerrado el estrecho de Ormuz. Este estrecho es crucial para el tránsito marítimo global ya que representa aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La combinación de estos factores podría tener repercusiones significativas tanto para los mercados energéticos como para la estabilidad económica mundial.


