Reflexionando sobre el privilegio en Perú
En el contexto actual de Perú, la noción de privilegio se convierte en un tema crucial que merece atención. A menudo, se asocia el éxito personal únicamente con el esfuerzo individual, ignorando las condiciones desiguales que afectan a millones. En este país, 82 de cada 100 jóvenes no comprenden lo que leen, lo que pone de manifiesto una alarmante brecha educativa y social.
Recientemente, durante un podcast de Capitalismo Consciente y la presentación del libro “Los 10 números que todo peruano debe conocer”, surgió una pregunta provocadora: ¿qué vamos a hacer con nuestro privilegio? Esta interrogante no busca culpabilizar, sino más bien invitar a una reflexión profunda sobre nuestras responsabilidades como ciudadanos.
El privilegio no se limita a aspectos económicos; abarca acceso a educación, redes sociales y oportunidades. Crecer en un entorno donde el futuro parece prometedor es un lujo que muchos no tienen. En un país donde la desigualdad es palpable en la vida cotidiana, reconocer esta realidad es fundamental para avanzar hacia una sociedad más equitativa.
A medida que nos acercamos a las elecciones del 12 de abril, esta discusión cobra mayor relevancia. No se trata solo de elegir candidatos; es una oportunidad para decidir qué tipo de nación queremos construir y qué papel desempeñaremos en ese proceso. La política no debe ser vista como algo ajeno; nuestra participación activa es esencial.
Tener privilegios implica también tener obligaciones. Es nuestra responsabilidad informarnos adecuadamente, cuestionar discursos simplistas y exigir propuestas concretas. Caer en el cinismo y pensar que “todos son iguales” solo perpetúa la inacción y la indiferencia ante problemas sistémicos.
Nuestro papel va más allá del voto; debemos utilizar nuestra influencia para fomentar diálogos constructivos en nuestras comunidades y lugares de trabajo. Esto significa incomodar cuando sea necesario y abrir espacios para discusiones profundas sobre el futuro del país.
No basta con votar; construir un país requiere un compromiso constante con nuestras decisiones diarias. Cada uno tiene la oportunidad de contribuir al cambio social desde su lugar privilegiado. La pregunta clave es: ¿cómo utilizaremos ese lugar? ¿Para nuestro beneficio personal o para impulsar algo más grande?
En Perú, responder a esta pregunta puede ser uno de los pasos más significativos hacia un futuro mejor. Este 12 de abril será solo una parte del camino; lo verdaderamente importante será cómo continuemos trabajando juntos después de las elecciones para crear un país más justo e inclusivo.


