Economía

El nuevo horizonte aéreo entre Perú y Chile: un acuerdo que transforma la conectividad regional

Un nuevo acuerdo entre Perú y Chile transforma radicalmente la conectividad aérea entre ambos países, duplicando las frecuencias semanales y abriendo nuevas oportunidades para los viajeros.

Valeria Quispe 3 min de lectura
El nuevo horizonte aéreo entre Perú y Chile: un acuerdo que transforma la conectividad regional

Un cambio necesario en la aviación sudamericana

La reciente firma de un memorando de entendimiento entre las autoridades aeronáuticas de Perú y Chile marca un hito significativo en la historia de la conectividad aérea en Sudamérica. Este acuerdo, que se concretó en enero, no solo amplía las frecuencias semanales de vuelos entre Lima y Santiago, sino que también refleja una evolución necesaria en el marco regulatorio que ha estado estancado durante más de una década.

Con este nuevo entendimiento, las frecuencias semanales permitidas se duplican, pasando de 84 a 168 vuelos por país. Esta decisión responde a un crecimiento sostenido del tráfico aéreo en esta ruta, que ha visto cerca de 156 mil pasajeros solo en enero. La necesidad de ajustar el marco regulatorio se vuelve evidente cuando los mercados operan cerca de su capacidad máxima, lo que limita la flexibilidad para adaptarse a picos inesperados y afecta los precios.

Aunque aumentar las frecuencias no garantiza automáticamente tarifas más bajas, sí permite una competencia más efectiva. Las aerolíneas ahora tendrán mayor libertad para ajustar sus itinerarios y ofrecer opciones más variadas a los pasajeros. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), esta flexibilización puede resultar en un acceso ampliado al transporte aéreo a mediano plazo, especialmente en mercados donde la competencia es fuerte.

El acuerdo también contempla una apertura progresiva de rutas interregionales, lo cual está condicionado al aumento del tráfico fuera de las capitales. La experiencia chilena demuestra que este enfoque es viable; actualmente, gran parte del tráfico doméstico ya opera sin necesidad de pasar por Santiago. Esto podría traducirse en beneficios significativos para las regiones menos conectadas.

Este cambio regulatorio llega en un momento crucial para el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, que cerró 2025 con más de 25 millones de pasajeros y ha comenzado a operar una nueva terminal con capacidad para atender hasta 35 millones anuales. Este crecimiento refuerza la urgencia por contar con reglas adecuadas que acompañen su rol como centro neurálgico del transporte aéreo regional.

A medida que se avanza hacia la negociación de un nuevo Acuerdo de Servicios Aéreos, hay expectativas sobre cómo este marco modernizado podría convertir al eje Lima-Santiago en un modelo a seguir para otros corredores aéreos del Pacífico sudamericano. Los impactos esperados incluyen un aumento notable en el número de viajeros, mayor oferta aérea y opciones mejoradas para los usuarios finales.

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