Economía

La nueva generación de mujeres en el mundo laboral: más preparadas y con expectativas claras

Las nuevas generaciones femeninas llegan al mundo laboral con altas expectativas sobre igualdad y crecimiento profesional; sin embargo, persisten brechas salariales preocupantes.

Andrea Huamán 3 min de lectura
La nueva generación de mujeres en el mundo laboral: más preparadas y con expectativas claras

Un cambio de paradigma en el ámbito corporativo

Las mujeres jóvenes que ingresan al mundo laboral hoy en día no solo buscan igualdad, sino que la consideran un estándar mínimo. Esta transformación en la mentalidad se debe a una combinación de factores, incluyendo una educación más sólida y una mayor conciencia sobre las desigualdades persistentes. Según Alexa Gérez, directora de Consultoría en Aequales, esta nueva generación llega con expectativas claras sobre crecimiento profesional y compensación justa.

A pesar de los avances significativos en la educación femenina, las brechas salariales siguen siendo alarmantes. Miguel Jaramillo, investigador principal de Grade, señala que la brecha salarial en Perú se sitúa entre el 25% y el 27%, un fenómeno que responde a múltiples factores como la segregación ocupacional. Las mujeres tienden a concentrarse menos en carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), que suelen ofrecer mejores remuneraciones.

Las trayectorias laborales interrumpidas por maternidad o cuidados familiares también afectan negativamente los ingresos femeninos. Jaramillo explica que las responsabilidades del hogar recaen desproporcionadamente sobre las mujeres, lo cual limita su desarrollo profesional. Aunque la disminución de la fecundidad podría facilitar trayectorias laborales más continuas, el envejecimiento poblacional incrementa la carga de cuidados.

A pesar de estos desafíos, las mujeres jóvenes muestran una ambición profesional notable. En empresas evaluadas por el Ranking PAR 2025, se observa que las mujeres ganan un promedio del 18% menos que sus colegas hombres. Sin embargo, aquellas en posiciones comparables perciben aproximadamente el 85% del salario masculino inicial; esta diferencia se amplía significativamente a partir de los 35 años.

Gérez destaca que hoy día la brecha salarial no suele generarse al inicio del empleo sino durante la asignación salarial dentro de las bandas establecidas. La falta de transparencia puede llevar a las mujeres a negociar desde posiciones desfavorables. Solo el 13% de las empresas publican sus tablas salariales, lo cual es un factor crítico para entender por qué persisten estas desigualdades incluso en organizaciones con políticas formales de equidad.

A medida que más empresas implementan programas para fomentar la inclusión y equidad salarial, como es el caso del programa Go Women en Interbank o iniciativas similares en Arca Continental y Cushman & Wakefield Perú, se vislumbra un futuro donde estas diferencias puedan reducirse gradualmente. Estas compañías están adoptando procesos como CV ciego y revisiones periódicas para asegurar prácticas justas.

Aunque ha habido progresos significativos hacia la igualdad laboral femenina, aún queda mucho camino por recorrer. La clave radica no solo en tener políticas inclusivas declarativas sino también en implementar planes concretos con metas medibles y seguimiento efectivo para cerrar estas brechas históricas.

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