Un cierre complicado para Wall Street
Este viernes, Wall Street cerró en números rojos, reflejando la creciente inquietud de los inversores ante la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Esta semana ha estado marcada por tensiones geopolíticas que han impactado directamente en el mercado petrolero y, por ende, en la economía estadounidense.
Al finalizar la jornada, el Dow Jones experimentó una caída del 0,26%, situándose en 46.558 puntos. Por su parte, el índice S&P 500 retrocedió un 0,61% hasta alcanzar las 6.632 unidades, mientras que el tecnológico Nasdaq perdió un 0,93%, cerrando en 22.105 enteros. En términos semanales, estos índices mostraron descensos significativos: el Dow Jones bajó un 2%, el S&P 500 un 1,6% y el Nasdaq un 1%.
A medida que se intensifican las hostilidades en la región del Medio Oriente, el precio del petróleo de Texas (WTI) ha visto un aumento notable. Este viernes subió un 3,1%, acercándose nuevamente a los $100 por barril y acumulando una subida semanal del 8,6%. La situación se complica aún más con las declaraciones del nuevo líder supremo iraní,Mojtaba Jameneí, quien ha ordenado mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz.
El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, minimizó las preocupaciones sobre los ataques iraníes que han interrumpido el tráfico marítimo a través de esta vital ruta comercial. Sin embargo, analistas como Tom Essaye advierten que si los precios del crudo se mantienen elevados durante un periodo prolongado, esto podría llevar a una estanflación en la economía estadounidense.
En respuesta a esta crisis energética emergente, el presidente Donald Trump autorizó la liberación de 172 millones de barriles de crudo desde las reservas estratégicas para mitigar los efectos del aumento de precios. Además, la Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció una liberación histórica de 400 millones de barriles, marcando uno de los mayores despliegues desde su creación tras la crisis petrolera de 1973.
A medida que se aproxima la reunión programada para el próximo 18 de marzo por parte de la Reserva Federal (Fed), donde se espera mantener las tasas actuales entre el 3.5% y el 3.75%, los expertos sugieren que hay una probabilidad casi total (99%) de que no haya cambios significativos en política monetaria debido a estas presiones inflacionarias.


