Economía

El Niño: Una Tormenta Económica que Amenaza el Futuro del Perú

El fenómeno climático conocido como El Niño podría costarle al Perú S/16.000 millones entre 2026 y 2027, poniendo en riesgo su crecimiento económico y afectando gravemente a las regiones más vulnerables.

Andrea Huamán 2 min de lectura
El Niño: Una Tormenta Económica que Amenaza el Futuro del Perú

Un Desafío Inminente

El fenómeno de El Niño, conocido por su capacidad de devastar economías, se perfila como una amenaza significativa para el Perú. Según un reciente informe de Credicorp Capital, se estima que este fenómeno podría costarle al país alrededor de S/16.000 millones entre 2026 y 2027. Este impacto no solo afectará las finanzas nacionales, sino que también recortará el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en más de un punto porcentual acumulado.

Las regiones del norte del país, incluyendo Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, son las más vulnerables. A pesar de representar solo el 11% del PBI nacional, estas áreas generan un sorprendente 35% de la producción pesquera y 25% de la agrícola. Cultivos clave como mango, palta y arándanos están en riesgo; ya se ha reportado una caída del 20% en la producción de mango y una alarmante reducción en la pesca de anchoveta.

A medida que El Niño se aproxima, los efectos económicos ya son palpables. La inflación ha comenzado a ascender, pasando del 3,91%% en mayo al 4,01%% en junio. Esta tendencia inquietante afecta especialmente a los hogares con menos recursos económicos.

A pesar de que el gobierno saliente ha sido advertido sobre los riesgos asociados con El Niño durante años, las medidas preventivas siguen siendo insuficientes. Las cifras indican que hay montos millonarios destinados a obras preventivas aún pendientes justo cuando un nuevo gobierno está por asumir funciones. Esto plantea serias dudas sobre la capacidad del Estado para actuar proactivamente frente a emergencias conocidas.

No se trata simplemente de diagnosticar problemas; es crucial ejecutar planes sostenidos para mitigar los efectos devastadores que El Niño puede traer consigo. Aunque algunos analistas sugieren que factores como términos de intercambio favorables podrían compensar parcialmente las pérdidas económicas esperadas, esto no repara los daños inmediatos ni ayuda a las familias afectadas por cultivos perdidos o precios elevados.

The message is clear: estar preparados para enfrentar El Niño no es una opción; es una necesidad urgente para salvaguardar tanto la economía nacional como el bienestar social. La próxima administración tiene ante sí su primera gran prueba: actuar antes de que sea demasiado tarde.

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