Un futuro incierto ante el cambio climático
Las lluvias torrenciales y las inundaciones que han azotado diversas regiones del Perú son un recordatorio escalofriante de la vulnerabilidad del país ante los desastres naturales. Desde diciembre hasta principios de febrero, más de 59 vidas se han perdido y se han registrado más de 1.423 emergencias relacionadas con deslizamientos y huaicos, afectando a 648 distritos, según datos del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci). Sin embargo, lo que resulta aún más preocupante es la falta de acción preventiva por parte del gobierno.
A pesar de contar con un presupuesto destinado a la reducción de la vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres, durante el año 2025 se dejaron sin gastar más de S/425 millones. Esta cifra representa una parte significativa del total asignado, que ascendía a S/2.996 millones. Los gobiernos locales fueron los principales responsables, al no invertir S/217 millones, lo que equivale al 23% del monto recibido.
La ejecución presupuestal varió drásticamente entre las diferentes regiones. Mientras que los gobiernos regionales y el gobierno central lograron un avance promedio del 90%, algunos municipios como Lambayeque y Tumbes mostraron niveles alarmantemente bajos. En Arequipa, una región severamente afectada por las lluvias, los gobiernos locales dejaron sin gastar el 25% de su presupuesto para enfrentar desastres.
Para el año 2026, se proyecta un presupuesto total para este programa que será S/314 millones superior al año anterior; sin embargo, sigue siendo uno de los más bajos desde el último fenómeno El Niño costero en 2023. Giacomo Puccio, economista especializado en desarrollo sostenible, advierte sobre la tendencia preocupante: «Desde el 2023 hemos visto recortes significativos en los presupuestos destinados a la prevención».
A pesar de las dificultades actuales en la ejecución presupuestal municipal, proyectos cruciales para prevenir daños por fenómenos naturales están siendo gestionados por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN). Este organismo tiene planeadas inversiones significativas en protección contra inundaciones en varias regiones críticas como Áncash y Piura. Sin embargo, Puccio señala que incluso estas iniciativas enfrentan desafíos financieros serios debido a la necesidad de emitir deuda para cubrir costos.
Conclusión: La falta crónica de inversión adecuada y planificación efectiva pone en riesgo no solo las infraestructuras sino también vidas humanas. Con fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos, es imperativo que tanto autoridades locales como nacionales prioricen medidas preventivas efectivas antes que sea demasiado tarde.


