Economía

Crisis de servicios públicos en Perú: ¿Es hora de un cambio radical?

La calidad de los servicios básicos en Perú está en crisis; es hora de cuestionar el modelo actual y considerar alternativas.

Luis Paredes 2 min de lectura
Crisis de servicios públicos en Perú: ¿Es hora de un cambio radical?

La alarmante degradación de los servicios básicos en Perú

En los últimos años, el panorama de los servicios públicos en Perú ha tomado un giro preocupante. La calidad de la salud, la educación y el acceso al agua potable se ha deteriorado significativamente, dejando a millones de ciudadanos en una situación crítica. Este fenómeno no es solo una consecuencia del impacto de la pandemia, sino que también refleja problemas estructurales profundos dentro del sistema gubernamental.

A pesar de que el país ha experimentado un crecimiento notable en su ejecución presupuestal, con un aumento promedio del 8% anual entre 2019 y 2025, la calidad de los servicios esenciales sigue cayendo. En el sector educativo, por ejemplo, las cifras son alarmantes: entre 2024 y 2025, la comprensión lectora entre alumnos del cuarto grado disminuyó del 34.5% al 32.8%, mientras que en matemáticas la suficiencia pasó del 35.6%% al 27.1%%.

El sector salud no se queda atrás; según datos del INEI, un asombroso 71% de los peruanos que requerían atención médica en 2024 no recibieron ayuda. Esto contrasta con el incremento del presupuesto público para este sector, que creció más del 59%% desde antes de la pandemia. Además, muchos ciudadanos han optado por acudir a farmacias ante la falta de atención adecuada en hospitales públicos.

A medida que se aproxima un periodo electoral crucial para el país, surge una pregunta fundamental: ¿es momento de replantear cómo se gestionan estos servicios? La evidencia sugiere que las instituciones privadas han logrado mejores resultados en educación y salud comparadas con sus contrapartes públicas. Por ejemplo, las escuelas privadas superan consistentemente a las públicas en rendimiento académico.

No obstante esta realidad inquietante, es esencial abrir un debate sobre modelos alternativos para gestionar estos servicios vitales. Si no se toman medidas urgentes para abordar estas deficiencias estructurales y mejorar la calidad de vida de los peruanos —especialmente aquellos más vulnerables— corremos el riesgo de perpetuar un ciclo dañino que afecta a toda la sociedad.

Deja un comentario