Una crisis que afecta a miles
La situación del Gas Natural Vehicular (GNV) en Lima ha alcanzado niveles críticos, generando un caos sin precedentes entre los taxistas de la ciudad. Este martes, decenas de conductores se alinearon en largas filas en una de las pocas estaciones de servicio que aún contaba con el combustible, ubicada en la emblemática avenida Brasil.
Los taxistas, que dependen del GNV para su sustento diario, se vieron obligados a esperar horas bajo el sol ardiente mientras sus vehículos ocupaban varias cuadras. La escena se convirtió rápidamente en un símbolo del desabastecimiento que afecta no solo a los transportistas, sino también a la población en general.
La escasez de GNV es consecuencia directa de un incidente grave ocurrido el fin de semana pasado, cuando una deflagración en el sistema de transporte de gas en Megantoni, Cusco, llevó a las autoridades a suspender preventivamente el envío del recurso desde Camisea. Esta medida ha tenido repercusiones inmediatas y severas sobre la distribución del GNV hacia Lima.
En respuesta a esta crisis, el Ministerio de Energía y Minas ha declarado estado de emergencia y activado un mecanismo de racionamiento. Según las nuevas disposiciones oficiales, el gas disponible se destina prioritariamente al consumo residencial y al transporte público masivo, dejando a los vehículos livianos como taxis fuera de esta asignación prioritaria durante el periodo crítico.
A medida que la situación se agrava, miles de conductores han comenzado a desplazarse por diferentes distritos buscando estaciones con stock disponible. La incertidumbre sobre cuándo se normalizará el suministro genera preocupación no solo entre los taxistas sino también entre los usuarios que dependen del servicio diario para sus traslados.
A medida que avanza esta crisis, muchos cuestionan cómo afectará esto al costo del transporte y si habrá un impacto adicional sobre la inflación ya existente en Lima. Con precios al alza y una economía tambaleante, este nuevo desafío podría complicar aún más la vida cotidiana de los ciudadanos limeños.


