La situación actual del suministro de gas en Perú
En medio de una crisis energética que ha sacudido al país, el Gobierno peruano ha tomado decisiones cruciales para asegurar el abastecimiento de gas natural a diversas industrias. A partir de esta semana, 320 nuevas industrias comenzarán a recibir gas natural tras un aumento significativo en el despacho diario, que pasó de 70 a 80 millones de pies cúbicos. Esta medida se implementó como respuesta a la fuga detectada en el sistema de transporte de gas en Cusco, lo que había generado preocupaciones sobre la disponibilidad del recurso.
Sin embargo, la crisis no solo afecta a las industrias. Los precios mayoristas de combustibles han experimentado un incremento alarmante, con alzas que alcanzan hasta 27,7%. Este aumento se ha reflejado en las estaciones de servicio y está impactando directamente en los bolsillos de los consumidores. La situación se complica aún más con la creciente demanda por combustibles alternativos debido a las restricciones en el suministro de gas natural.
El presidente José María Balcázar anunció que las reparaciones del ducto afectado están avanzando rápidamente; actualmente se reporta un progreso del 52%. Se espera que este fin de semana se reanude el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) y que la normalización del servicio para Lima y Callao esté completa para el domingo 15. Esta reactivación es vital para mitigar los efectos negativos sobre la economía local.
El ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, ha garantizado que hay suficiente stock de gasolina y diésel disponible hasta la próxima semana. Además, ha señalado que la sobredemanda actual es resultado del temor ciudadano ante la crisis. Para hacer frente a esta situación, Repsol ha activado su refinería La Pampilla al 100% de su capacidad operativa para asegurar un flujo constante de combustibles.
A pesar del esfuerzo gubernamental por estabilizar los precios, muchos ciudadanos han tenido que hacer largas filas para adquirir balones de gas a precios más bajos. En Chorrillos, un punto específico ofreció balones a S/50 cuando otros distritos ya superaban los S/100. Este fenómeno refleja no solo la desesperación por obtener productos esenciales sino también las disparidades económicas existentes entre diferentes áreas urbanas.
A medida que avanza esta crisis energética, queda claro que tanto autoridades como empresas deben trabajar juntos para restablecer la confianza pública y garantizar un suministro estable. Las próximas semanas serán cruciales para observar si estas medidas son efectivas o si será necesario implementar estrategias adicionales ante una posible escalada en la demanda o nuevos contratiempos operativos.


