Un panorama incierto para la economía peruana
La economía peruana se enfrenta a un desafío significativo debido a la paralización del transporte de gas natural, provocada por una deflagración en el ducto de Camisea. Este incidente ha generado un aumento notable en los precios de insumos esenciales como el GLP, petróleo y gasolina, afectando directamente a las familias peruanas que ya lidian con un costo de vida elevado.
Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), se estima que la inflación mensual podría alcanzar hasta 1,8% durante marzo. Esta cifra es alarmante, ya que representa un aumento temporal impulsado principalmente por la interrupción del suministro de gas y la escasez del GNV. Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del IPE, indicó que este incremento podría llevar la inflación anual a situarse entre 3,1% y 3,2%, superando así el rango meta establecido por el Banco Central de Reserva (BCR).
A pesar de las dificultades actuales, hay esperanzas de que las reparaciones en el ducto avancen rápidamente. TGP, la empresa responsable del transporte del gas, ha informado que los trabajos están al 52% y se espera que se completen dentro del plazo estipulado. Sin embargo, esta situación no es el único factor preocupante; el reciente aumento en los precios internacionales del petróleo, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, añade una capa adicional de incertidumbre.
Valencia también advirtió sobre las posibles fluctuaciones en los precios del petróleo a nivel global. Si estos precios permanecen elevados entre US$85 y US$90 por barril, esto podría mantener la inflación cerca del límite superior del rango meta para lo que resta del año. En este contexto complicado, se prevé que la tasa de interés de referencia se mantenga sin cambios durante 2026.
A pesar de estos desafíos inflacionarios, el IPE ha revisado ligeramente al alza sus proyecciones de crecimiento económico para este año, pasando del 2,7% al 2,9%. Sin embargo, esta mejora viene acompañada por un sesgo a la baja debido a factores externos e internos como crisis energéticas locales y condiciones climáticas adversas asociadas al Fenómeno El Niño Costero.
A medida que Perú navega por estas aguas turbulentas llenas de incertidumbre económica e internacional, es crucial observar cómo evolucionan tanto las reparaciones energéticas como los conflictos globales. La capacidad para mitigar estos impactos será determinante para asegurar una estabilidad económica sostenible en el futuro cercano.


