Un nuevo capítulo en la historia de Petro-Perú
Petro-Perú, la emblemática empresa estatal, atraviesa un momento de gran tensión y controversia. A pesar de las afirmaciones recientes de la compañía sobre la estabilidad laboral de sus empleados, el clima interno sugiere lo contrario. La situación se ha vuelto más compleja tras la remoción de su gerente general, Rita López, el pasado 19 de febrero, lo que ha generado inquietud entre los trabajadores y analistas del sector.
<pel 25 de febrero, Petro-Perú emitió un comunicado donde desmentía categóricamente los rumores sobre un posible despido masivo que afectaría a 1.600 trabajadores. Según la empresa, “no existe una disposición ni planes aprobados por la actual administración para ejecutar despidos masivos”. Sin embargo, este mensaje parece chocar con las acciones recientes del directorio y el nuevo gerente general, Gustavo Villa, quien ha comenzado a implementar cambios significativos en la estructura organizacional.
Apenas asumió el cargo, Gustavo Villa realizó una serie de modificaciones en los altos mandos de la empresa. Gerentes clave fueron enviados a vacaciones forzadas, lo que ha llevado a especulaciones sobre una reestructuración más profunda que podría incluir despidos. Fuentes cercanas al proceso han indicado que uno de los objetivos es facilitar el camino para despedir entre 1.500 y 1.600 empleados, una medida que había sido inicialmente propuesta por el directorio durante la gestión anterior.
Este clima incierto se ve exacerbado por el reciente cambio en el liderazgo político del país. La designación inesperada de Denisse Miralles como presidenta del Consejo de Ministros ha dejado al directorio y a la gerencia sin un respaldo claro. Carlos Paredes, expresidente de Petro-Perú, ha calificado estos movimientos como un ‘golpe de Estado’ dentro del directorio, sugiriendo que las decisiones tomadas podrían haber sido motivadas por temores políticos más que por criterios técnicos.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, hay voces críticas dentro y fuera de Petro-Perú. La Junta General de Accionistas ha expresado su preocupación por las decisiones tomadas sin su conocimiento previo y está considerando revertir algunas medidas adoptadas recientemente por Gustavo Villa. Esto incluye potencialmente reinstaurar a los gerentes removidos y continuar con el plan original propuesto por Rita López para optimizar recursos sin recurrir a despidos abruptos.
A medida que avanza esta crisis interna, queda claro que Petro-Perú enfrenta desafíos significativos no solo en términos operativos sino también en su imagen pública y confianza interna. Con un entorno laboral cada vez más volátil y presiones externas e internas convergiendo sobre ella, será crucial observar cómo maneja esta situación crítica en los próximos días.


