Impacto del conflicto en el mercado agrícola
La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente ha tenido un efecto inmediato y significativo en los mercados agrícolas, especialmente en los precios del aceite de palma y soja. Según informes de Bloomberg, estos productos han experimentado un aumento notable, impulsados por la creciente demanda de biocombustibles debido a las interrupciones en el suministro energético.
El aceite de palma alcanzó un incremento inicial del 10%, marcando su mayor alza desde 2022. Por otro lado, los futuros del aceite de soja, considerado el sustituto más cercano al aceite de palma, también mostraron un crecimiento significativo, subiendo hasta un 5% por undécimo día consecutivo. Esta racha representa la más prolongada desde 2008.
Las tensiones geopolíticas han llevado a una mayor incertidumbre en el mercado energético, lo que a su vez ha elevado la demanda por productos agrícolas. Joe Davis, director de Futures International, comentó que “los mercados de granos y oleaginosas siguen el ejemplo de la energía”, sugiriendo que cualquier escalada adicional podría seguir influyendo en las materias primas agrícolas.
No solo los aceites están viendo aumentos; el trigo, por ejemplo, se mantiene cerca de sus niveles más altos en casi dos años. Además, tanto el maíz como otros cultivos también han registrado incrementos significativos. Este fenómeno no es aislado; incluso las harinas vegetales en China han visto aumentos considerables, con futuros de harina de soja subiendo hasta un 6%.
A medida que continúan las tensiones internacionales y se cierran rutas comerciales clave como el estrecho de Ormuz —una vía crucial para el comercio global— se espera que estos aumentos no sean temporales. David Whitcomb, fundador de Peak Trading Research, advirtió que “estos repuntes geopolíticos suelen desarrollarse durante semanas”, sugiriendo que podríamos estar ante una fase inicial de un aumento sostenido en los precios agrícolas.
A medida que la situación evoluciona y se intensifican las tensiones internacionales, tanto productores como consumidores deben prepararse para posibles fluctuaciones continuas en los precios. La interconexión entre energía y agricultura nunca ha sido tan evidente como ahora.


