Un impacto significativo en la economía peruana
Coca-Cola ha demostrado que su presencia en el Perú va más allá de la simple venta de bebidas. Según un reciente informe, la operación de la compañía generó un asombroso aporte de S/7.420 millones a la economía nacional, lo que representa aproximadamente el 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. Este impacto se traduce también en más de 131.100 empleos directos e indirectos, consolidando a Coca-Cola como un actor clave en el desarrollo económico local.
La sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales de Coca-Cola en Perú, donde se han implementado diversas iniciativas para abordar problemas ambientales críticos. Entre ellas destaca el trabajo en la recuperación de amunas, sistemas ancestrales que permiten la siembra y cosecha eficiente del agua. En Huarochirí, por ejemplo, se han restaurado más de 10 kilómetros de canales amuneros mediante una inversión cercana a los S/2,45 millones. “El agua es nuestro principal ingrediente”, afirma el ejecutivo Peñalver.
Además, Coca-Cola está comprometida con reducir su huella ambiental a través del reciclaje y la gestión adecuada de residuos. La empresa ha desarrollado programas como ReciCrece, que busca fortalecer la cadena de reciclaje de PET en Lima y Callao. Desde 2020 hasta 2025, este programa ha logrado recuperar más de 108.900 toneladas de PET.
Coca-Cola no solo se enfoca en sus operaciones internas; también busca empoderar a su red comercial compuesta por más de 370.000 bodegueros y clientes. A través de su Escuela de Negocios, ofrece capacitaciones sobre gestión empresarial y finanzas personales para transformar pequeños comercios en verdaderos emprendimientos capaces de crecer y adaptarse al mercado.
No menos importante es su colaboración con el sector gastronómico mediante programas como La Magia de la Hospitalidad, desarrollado junto con Fundación Gastronomía Social. Este programa incluye diversas iniciativas formativas que benefician a trabajadores jóvenes vinculados al sector gastronómico.
Pese al crecimiento constante en sus iniciativas sostenibles, Peñalver enfatiza que Coca-Cola prefiere profundizar las acciones ya existentes antes que expandir indefinidamente sus proyectos. “La decisión es enfocarnos y mantener consistencia para generar un impacto real”, señala.
A medida que avanza hacia el futuro, Coca-Cola planea seguir integrando sus objetivos ambientales con su cadena productiva localmente mientras mantiene una escala global. Para Peñalver, ser sostenible no es solo una opción; es una responsabilidad inherente al negocio.


