Un nuevo horizonte económico para Perú
El Banco Mundial ha presentado un informe que ofrece una visión renovada sobre el futuro económico de Perú, elevando su proyección de crecimiento para el año 2026. En un contexto donde la región de América Latina y el Caribe enfrenta desafíos significativos, la entidad multilateral estima que la economía peruana crecerá un 2,7% este año, superando las expectativas iniciales del 2,5% establecidas en enero.
A pesar de esta mejora, la proyección del Banco Mundial se sitúa por debajo del crecimiento del 3,4% registrado al cierre de 2025. Esta discrepancia es notable cuando se compara con las estimaciones más optimistas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que prevé un crecimiento del 3,2%, y del Banco Central de Reserva (BCR), que espera un 3,3%.
William Maloney, Economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, explicó que los factores que influyen en esta proyección incluyen problemas relacionados con el gas natural, los efectos climáticos asociados a El Niño y el aumento en los precios internacionales del petróleo y los fertilizantes. A pesar de estos retos, Maloney destacó una recuperación notable en la confianza empresarial dentro del país.
A medida que se proyecta hacia 2027, el Banco Mundial también ha ajustado al alza su perspectiva de crecimiento para Perú a 2,8%. Este optimismo se basa en la sólida recuperación económica observada hasta ahora y en los términos favorables de intercambio comercial que benefician al país.
No obstante, Maloney advirtió sobre la necesidad de prudencia fiscal. A pesar de que Perú ha mantenido una política fiscal razonablemente buena tras cumplir con sus metas fiscales al cierre de 2025, es crucial evitar decisiones arriesgadas como subsidios a combustibles que podrían poner presión sobre las cuentas públicas en tiempos inciertos.
Aunque las perspectivas son alentadoras gracias a un crecimiento sostenido alrededor del 3,1%, impulsado por exportaciones mineras y mejoras en infraestructura, el Banco Mundial enfatiza que las ganancias futuras dependerán críticamente de mantener una cartera minera robusta y abordar cuellos de botella estructurales históricos. Estos elementos son esenciales para desbloquear todo el potencial económico y fomentar un consumo privado más dinámico.


