Un panorama optimista para la economía peruana
En un contexto global incierto, el Banco Central de Reserva (BCR) ha presentado su primer Reporte de Inflación del año, elevando su proyección de crecimiento económico para Perú del 3% al 3,2%. Este ajuste se debe principalmente al sólido desempeño de los sectores no primarios, que han mostrado una notable resiliencia a pesar de los desafíos actuales.
A pesar de enfrentar retos significativos como El Niño y la disminución en la producción de metales como oro y zinc, así como problemas en la producción hidrocarburífera, el BCR ha encontrado motivos para el optimismo. Según el presidente del BCR, Julio Velarde, “estamos entrando con buen pie” hacia 2026. La masa salarial ha crecido un impresionante 6,2% en enero y las importaciones de bienes de capital han aumentado un 12,1%.
El empleo formal también ha experimentado un crecimiento significativo. En enero se generaron aproximadamente 229.000 nuevos puestos de trabajo, destacando especialmente los sectores servicios, agropecuario y comercio. Este aumento es un indicativo claro del dinamismo que está experimentando la economía nacional.
A pesar del optimismo generalizado, las expectativas empresariales han mostrado signos de retroceso según encuestas recientes. Velarde advierte que factores externos como interrupciones en el suministro de gas podrían afectar estas expectativas en los próximos meses. Sin embargo, se prevé que tanto la inversión minera como no minera crecerán significativamente este año.
A nivel inflacionario, el BCR reporta una tasa anual del 2,2%, aunque se anticipa que podría acercarse a su meta del 3%. Los choques en la oferta debido a conflictos internacionales y cambios en los precios energéticos son factores a considerar que podrían impactar esta proyección.
A pesar del crecimiento proyectado, Velarde expresa preocupación por las iniciativas legislativas recientes que podrían erosionar la credibilidad fiscal del país. Propuestas relacionadas con gratificaciones y beneficios laborales para trabajadores CAS son vistas como potenciales amenazas al equilibrio fiscal.
A medida que Perú avanza hacia 2026 con una proyección económica más favorable, es crucial mantener un enfoque cauteloso ante los desafíos internos y externos. La combinación de crecimiento sostenido junto con una gestión fiscal prudente será clave para asegurar un desarrollo económico estable.


