Un cambio en la demanda de espacios de trabajo
En el dinámico panorama inmobiliario de Lima, un fenómeno notable está tomando forma: las oficinas B+, consideradas de gama media alta, están ganando terreno frente a sus contrapartes más tradicionales. Este cambio se traduce en una creciente preferencia por espacios que ofrecen mejores prestaciones y condiciones, lo que ha llevado a muchas empresas a reconsiderar sus opciones de arrendamiento.
Según Sandro Vidal, director de Investigación y Consultoría de RE Propiedades, este movimiento hacia las oficinas B+ se debe a dos tendencias simultáneas: la salida de inquilinos de edificios B y la llegada de nuevos usuarios a los espacios mejor calificados. “La demanda por oficinas B+ prevalece”, afirma Vidal, destacando que pequeñas y medianas empresas son las principales impulsoras de esta migración.
A pesar del aumento en los precios por metro cuadrado en las oficinas B+, muchas empresas están dispuestas a pagar la diferencia. Max Medina, gerente de Estudios e Investigación en Binswanger Perú, explica que factores como ubicación, infraestructura y eficiencia energética son determinantes para esta decisión. “Si una empresa encuentra un edificio tradicional a US$14 o US$15 por m² pero puede optar por uno superior a US$17 o US$18 por m², muchas veces evalúan pagar esa diferencia”, sostiene Medina.
El mantenimiento adecuado y las características distintivas son esenciales para mantener la competitividad en el mercado. Los expertos coinciden en que no basta con reducir precios; es fundamental invertir en mejoras para atraer inquilinos. Jorge Ramos, director de Mercados de Capitales y Relación con Inversionistas de FIBRA Prime, señala que un edificio bien ubicado puede recuperar su atractivo mediante una gestión eficiente y servicios adecuados.
Este nuevo enfoque también plantea desafíos para los desarrolladores inmobiliarios. En lugar de ofrecer productos genéricos dentro del segmento B, ahora se requiere identificar nichos específicos y adaptar los proyectos a las necesidades del mercado. Esto podría abrir oportunidades para edificios destinados a operaciones específicas como ‘back office’ o ‘contact centers’.
Aunque el primer semestre muestra una clara preferencia por las oficinas B+, los especialistas advierten sobre la premura al declarar un cambio estructural definitivo. La historia reciente del mercado ha demostrado ciclos alternos entre desocupación y ocupación sostenida en diferentes categorías. Así lo reafirma Vidal: “No estamos dejando atrás las oficinas B; simplemente estamos viendo una diferenciación más marcada”.


