Una advertencia que resuena en todo el mundo
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha lanzado una grave advertencia sobre las consecuencias de un posible cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio mundial. Según Máximo Torero, economista jefe de la FAO, esta situación podría desencadenar una crisis alimentaria a nivel global, afectando tanto los mercados energéticos como los precios de los fertilizantes.
En una reciente entrevista, Torero destacó que ya se están observando incrementos significativos en los costos de producción agrícola. La inflación alimentaria ha comenzado a manifestarse con fuerza en Asia y se prevé que se extienda a otras regiones, incluyendo América Latina. «Estamos viendo un efecto en tres dimensiones: energía, fertilizantes y demanda», explicó.
El aumento del precio del petróleo y otros combustibles ha impactado directamente en la producción agrícola. En Latinoamérica, el costo del diésel ha subido alrededor del 25%, lo que repercute negativamente en la capacidad de los agricultores para operar sus maquinarias y llevar a cabo sus actividades productivas.
A medida que nos acercamos al final de este año y al próximo, Torero advierte que es probable que veamos un aumento significativo en los precios de los commodities agrícolas, especialmente cereales como el trigo y el maíz. «Los precios ya están empezando a subir; esto no es especulación», enfatizó. La combinación de altos costos energéticos y escasez de fertilizantes podría llevar a muchos productores a reducir su rentabilidad e incluso su productividad.
A pesar de no depender directamente del gas natural o fertilizantes provenientes del Golfo Pérsico, Perú no está exento de las consecuencias globales. El país sudamericano era un exportador relevante hacia esa región; sin embargo, con la actual crisis se enfrenta a pérdidas significativas. Torero instó al gobierno peruano a prepararse adecuadamente para enfrentar estos desafíos mediante programas robustos de protección social y apoyo directo a pequeños productores agrícolas.
Además, existe preocupación por el potencial impacto del Fenómeno de El Niño, que podría agravar aún más la situación si se presenta con intensidad. «No podemos esperar hasta último momento; debemos limpiar ríos y ejecutar medidas preventivas ahora», advirtió Torero.
Para hacer frente a esta crisis inminente, es fundamental desarrollar estrategias sostenibles que incluyan diversificación en insumos agrícolas y migración hacia sistemas más eficientes basados en energía renovable. La implementación urgente de líneas crediticias específicas para agricultores formales e informales también es crucial para garantizar su supervivencia durante este periodo complicado.


