Un inicio prometedor que se tornó en pesadilla
El Universitario de Deportes, un club con una rica historia y tradición en el fútbol peruano, se encuentra actualmente en una situación crítica. Desde la llegada de Álvaro Barco como director deportivo, el equipo ha visto cómo su rendimiento ha caído drásticamente, dejando a los aficionados preocupados por el futuro inmediato del tricampeón.
A lo largo de seis meses, desde finales de octubre de 2025 hasta ahora, Barco ha tomado decisiones que han sido cuestionadas por expertos y seguidores. La planificación inicial tras la conquista del título en octubre fue deficiente. A pesar de tener una ventaja competitiva clara, la falta de un nuevo entrenador hasta diciembre resultó ser un error costoso. La elección final recayó en Javier Rabanal, quien llegó tarde y no pudo implementar su visión a tiempo.
Uno de los cambios más controvertidos fue la modificación del esquema táctico. El exitoso 3-5-2 que había llevado al club a la gloria fue reemplazado sin una transición adecuada. Este cambio no solo afectó el rendimiento del equipo, sino que también generó desconexión entre los jugadores y el cuerpo técnico. Referentes como Aldo Corzo y Horacio Calcaterra intentaron establecer un diálogo, pero sus esfuerzos fueron ignorados.
A pesar de su reputación como cazatalentos durante su etapa en la Universidad San Martín, Barco no logró reforzar adecuadamente al plantel. Las incorporaciones más destacadas fueron Caín Fara y Luis Alzugaray, mientras que otros fichajes como Sekou Gassama, quien llegó tarde a la pretemporada, han sido decepcionantes. La falta de coherencia en las decisiones tomadas ha dejado al equipo sin una idea clara sobre cómo jugar.
La salida del mediocampista clave Rodrigo Ureña marcó un punto crítico para Universitario. Su renovación nunca fue prioritaria para Barco, lo que resultó en una pérdida significativa tanto dentro como fuera del campo. Además, se dejó pasar una oferta concreta por César Inga proveniente de la MLS, lo cual podría haber representado un alivio financiero importante para el club.
A medida que se aproxima el cierre del Apertura 2026, Universitario enfrenta un panorama incierto. Con Rabanal aún al mando pero bajo creciente presión por los resultados negativos, las decisiones futuras recaerán nuevamente sobre Barco. Nombres como Fabián Bustos o Jorge Fossati están siendo considerados para asumir el cargo si se decide cambiar al entrenador.
No cabe duda de que Universitario necesita urgentemente recuperar su identidad y competitividad si desea salir adelante antes del Clausura 2026. La historia del club exige resultados inmediatos; sin embargo, las acciones tomadas hasta ahora han dejado muchas preguntas sin respuesta sobre su dirección futura.


