Un nuevo enfoque para las Eliminatorias
La llegada del técnico Mano Menezes a Lima ha encendido el debate sobre la estrategia que debe adoptar la selección peruana en su camino hacia el próximo Mundial. Tras visitar Puno y Juliaca, donde evaluó las condiciones para jugar en altura, Menezes ha dejado claro que la blanquirroja disputará partidos tanto en Lima como en ciudades elevadas.
“Nosotros vamos a jugar en la altura”, afirmó el entrenador, quien destacó que ya se han definido sedes como el Estadio Nacional y el Monumental de Ate, además del Estadio Garcilaso de la Vega en Cusco. Sin embargo, aún queda por decidir una cuarta sede que complemente este plan.
Este enfoque ha suscitado interrogantes sobre si Perú debería recurrir a la altura como parte de una estrategia futbolística sólida o si simplemente se trata de un recurso desesperado ante los resultados adversos. La experiencia de Bolivia, que ha sabido aprovechar su altitud para fortalecer su juego, plantea una reflexión profunda sobre cómo Perú debe abordar esta situación.
“¿Es parte de un plan serio o solo una medida populista?”, se preguntan analistas deportivos. Las opiniones son diversas; algunos creen que jugar en la altura podría ser beneficioso si se hace con un propósito claro y bien estructurado.
A pesar del optimismo de algunos, hay quienes consideran que depender de la altitud no es suficiente para garantizar el éxito. “Ir a la altura es un recurso desesperado”, sostiene uno de los analistas consultados. Recuerda que las clasificaciones pasadas al Mundial no dependieron exclusivamente de este factor y subraya la importancia del desarrollo sostenible del fútbol peruano.
A medida que se acerca el inicio de las Eliminatorias, surge otra pregunta crucial: “¿Está Perú preparado físicamente para afrontar estos desafíos?”. La adaptación a las condiciones extremas puede ser complicada y podría afectar el rendimiento del equipo si no se maneja adecuadamente.
A medida que avanza este proceso, es evidente que cualquier decisión relacionada con las sedes debe ser cuidadosamente considerada desde todos los ángulos: logística, preparación física y táctica. El objetivo final es construir un equipo competitivo capaz de enfrentar a rivales fuertes sin depender únicamente de ventajas geográficas.
“No podemos vivir solo del momento”, concluye uno de los expertos consultados. La clave está en formar jugadores talentosos y desarrollar estructuras deportivas sólidas que permitan a Perú competir al más alto nivel sin necesidad de recurrir a medidas temporales.


