La clave del éxito en el running
En el mundo del running, muchos corredores se enfrentan a un dilema común: ¿cómo optimizar su rendimiento sin sacrificar su salud? La respuesta puede estar en la combinación de entrenamiento de fuerza y sesiones de carrera. Santiago Zevallos, head coach del Team Funcional Runners, enfatiza que no se trata solo de correr más, sino de hacerlo de manera más eficiente.
El impacto repetido durante una carrera puede ser devastador para el cuerpo. Según Zevallos, incorporar ejercicios de fuerza es fundamental para amortiguar este impacto y prevenir lesiones comunes como problemas en las rodillas o fascitis plantar. “Si no tienes la fuerza suficiente para amortiguar el impacto al correr, el cuerpo se descompensa”, advierte.
A menudo se piensa que fortalecer implica simplemente aumentar el peso levantado. Sin embargo, Zevallos aclara que los ejercicios deben adaptarse a las necesidades específicas del corredor. Las áreas clave incluyen:
- Cadera: Fortalecer el glúteo medio ayuda a estabilizar la pelvis y previene lesiones en las rodillas.
- Core: Un core fuerte mejora la postura y permite mantener una técnica adecuada incluso al final de largas distancias.
- Cadena posterior: Trabajar isquiotibiales y gemelos es crucial para absorber impactos y propulsar cada zancada.
No todos los corredores requieren el mismo tipo de entrenamiento. Para quienes se preparan para un 5K, la explosividad es esencial; mientras que aquellos que entrenan para maratones deben enfocarse en una preparación más integral que incluya resistencia muscular y movilidad.
Zevallos recomienda evitar realizar sesiones intensas de fuerza justo antes de entrenamientos exigentes de running. Lo ideal es espaciar estas actividades con días de descanso intermedios. Por ejemplo, un plan semanal podría incluir tres días dedicados al running y dos a la fuerza.
Corrredores como Daniel Rozas Núñez del Arco han experimentado transformaciones significativas gracias a esta combinación. “No solo mejoré mi resistencia; también noté cambios en mi postura”, comenta Daniel sobre su experiencia con el entrenamiento funcional.
María Pía Pinto también ha visto beneficios claros: “Desde que incorporé fuerza a mis rutinas, he evitado lesiones que solían ser recurrentes”. Ambas historias subrayan cómo un enfoque equilibrado puede maximizar resultados y minimizar riesgos.


